A primera vista, la plantación de árboles en las superficies duras de los planes urbanísticos parecen un objetivo fácil como ejercicio de análisis del valor. Al fin y al cabo, esos árboles no son más que un elemento ornamental, ¿no?

Son esas diminutas manchitas verdes de los planos, que se pueden quitar o reducir fácilmente y que no importan a nadie…

Pero vayamos por partes, ¿realmente solo son un elemento ornamental? ¡En absoluto!

Los árboles mejoran la salud, crean lugares saludables en los que la gente quiere vivir, trabajar y jugar, evacuan el agua de lluvia, reducen la delincuencia y, lo que es más importante para los propietarios del terreno, aumentan considerablemente el valor de las propiedades inmobiliarias, la afluencia a las tiendas y el gasto medio de los consumidores.

A veces esos árboles también son en sí mismos un sistema de drenaje SUDS / LID fundamental.

Los estudios demuestran que normalmente cada euro invertido en plantación de árboles produce al menos seis euros en valor medioambiental e inmobiliario. Otro estudio realizado por el Servicio Forestal de Estados Unidos revela que por cada dólar invertido en árboles se obtiene un retorno de 2,70 dólares en beneficios.

Plantar un árbol es una oportunidad que se da una vez en toda una generación: con el sistema subterráneo adecuado y en función de la especie, el árbol podría vivir un siglo. En cambio, si se hace mal, lo normal es tener que sustituirlo cada 8 o 12 años.

La renovación de árboles muertos debida a que en el análisis de valor se han suprimido los componentes subterráneos esenciales no representa en ningún caso un ahorro: los costes de sustitución cíclicos siempre superan con creces el coste de hacerlo bien la primera vez.

Así pues, cuando un proyecto se somete a un análisis de valor para hacerlo económicamente viable, cualquier cosa que se suprima o reduzca conviene mirarla desde una óptica socialmente responsable. Cabría plantear cuatro consideraciones:

  1. ¿Los árboles se pueden recolocar en áreas verdes para reducir costes?
  2. ¿Se necesitan rejillas y protectores? Estos elementos son muy importantes en algunas zonas, pero probablemente su eliminación afectará muy poco a la salud del árbol, a no ser que sea objeto de actos vandálicos.
  3. ¿Las mezclas de suelo estructural de gran volumen o los elementos de arena del árbol se pueden cambiar por celdas de suelo más rentables y pequeñas, como RootSpace, para reducir los costes de excavación?
  4. ¿Los alcorques de superficies duras se pueden enlazar bajo tierra para reducir en un 20 % el volumen de suelo necesario para cada árbol?

Si las celdas de suelo se encuentran en las especificaciones iniciales, hay que tener mucho cuidado con los suelos estructurales del tipo «mezcla de suelo empedrado» o «arena de árbol compactable», porque en estos casos para proporcionar al árbol la misma cantidad utilizable de suelo, nutrientes y agua se necesitaría ¡cinco veces más suelo que con las celdas! El volumen mínimo recomendado para un foso de suelo estructural es de 50 metros cúbicos por árbol, que representa el mismo suelo utilizable que una celda de 10 metros cúbicos.

La salud del árbol a largo plazo depende absolutamente del volumen de suelo sano no compactado para que el árbol eche raíces. Los árboles consolidados son vitales para las ciudades sostenibles y son muy beneficiosos para el ecosistema.

Un solo árbol de copa grande proporciona al ecosistema el mismo beneficio que 60 árboles pequeños.

Al analizar el valor de la plantación de árboles hay que tener mucho cuidado, porque reducir el espacio de enraizamiento subterráneo puede parecer una opción económicamente atractiva a muy corto plazo, pero el resultado afecta, para bien o para mal, a comunidades enteras de futuras generaciones.