Hoy el plástico es una materia prima vital, fundamental para la fabricación de productos cotidianos. Hace diez años, la industria del plástico representaba más de 1.4 millones de empleos en más de 62,000 compañías en toda la Unión Europea. Sin embargo, sus desechos en una escala cada vez mayor resulta en impactos globales significativos en la vida silvestre a causa de la contaminación del medio marino.

Los microplásticos son particularmente problemáticos y, a medida que el ciclo de vida se cierra, traen impactos adversos en los humanos.

Los microplásticos provienen de múltiples fuentes: fibras sintéticas de ropa, polvo de llantas, pinturas de carreteras, así como de la descomposición de artículos de mayor tamaño.  Los microplásticos abarcan un amplio rango de tamaños. Muy a menudo, se definen como cualquier partícula de plástico inferior a 5 mm. De esta forma, frecuentemente encontramos que el agua potable está contaminada con fragmentos microscópicos de plástico que también se fabrican a propósito para numerosas aplicaciones, como exfoliantes (microperlas) en productos de cuidado personal. Este material, junto con las microfibras plásticas de la ropa lavada a máquina, se libera directamente al medio ambiente en los efluentes municipales. Aunque una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) puede reducir la concentración de microplásticos en efluentes en más de un 98%, aún se pueden liberar 65 millones de microplásticos en el agua receptora diariamente.

Debido a su superficie hidrofóbica, los microplásticos pueden adsorber y concentrar contaminantes orgánicos hidrofóbicos (HOC) tales como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), pesticidas organoclorados y bifenilos policlorados (PCB) en un alto grado. Además, estos acumulan metales pesados como cadmio, zinc, níquel y plomo. Así, estas partículas de plástico pueden llegar a nuestro estómago, quedar atrapadas en el estómago y el revestimiento intestinal o moverse libremente en los fluidos corporales como la sangre, llegando así a varios órganos y tejidos del cuerpo. Mientras numerosos estudios han demostrado los efectos negativos de los plásticos en el sistema nervioso, las hormonas y el sistema inmunitario, que se suman a las conocidas propiedades inductoras de cáncer de los mismos, la comunidad científica trata actualmente de comprender cómo la maquinaria básica del cuerpo interactúa con las partículas de plástico.

¿Cuál es el impacto para SUDS y la infraestructura verde? ¿Puede ser ésta una solución potencial?

Las altas concentraciones de MP que se encuentran en las aguas pluviales urbanas son motivo de preocupación debido a los frecuentes y considerables volúmenes que no son tratados y sin embargo son liberados en las aguas receptoras. La contaminación por microplásticos (MP) en el medio marino preocupa cada vez más, ya que, posiblemente, puede ser la mayor amenaza ambiental que se aproxima (Depledge et al., 2013;). Cuando los MP se liberan, por ejemplo, al Mar Báltico, éstos pueden permanecer allí durante cientos de años debido a su lenta degradación y al bajo intercambio de agua con el Mar del Norte (HELCOM, 2010; Lassen et al., 2015). Debido al uso creciente de productos plásticos (PlasticsEurope, 2015), las concentraciones de MP en los océanos solo aumentarán si no se toman medidas. Por ejemplo, las fuertes lluvias producen en algunas ocasiones desbordamientos en las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), pudiendo liberar grandes cantidades de aguas residuales sin tratar (Lassen et al., 2015). Esto no solo resulta en grandes emisiones de MP en las aguas receptoras, sino también en descargas importantes de metales pesados y nutrientes eutrofizantes (Henze, 2008).

Se estima que las partículas de desgaste de los neumáticos suponen una gran proporción de microplásticos en la escorrentía de aguas pluviales que termina contaminando el medio ambiente. Si se agregan celdas de biorretención o jardines de lluvia a los desagües pluviales, se reducen la cantidad de partículas de desgaste de los neumáticos que ingresan a las cuencas urbanas. Al aumentar el número de programas de investigación que consideran la diversidad de los microplásticos para informar a las fuentes, podemos instruir a los responsables de la toma de decisiones sobre las fuentes más relevantes de microplásticos en las que centrarse.

Estudios europeos han demostrado la eficacia de las cualidades de los SUDS para eliminar una amplia variedad de tamaños de microplásticos:

El potencial de los sistemas de alcorques SUDs y los jardines de lluvia a la hora de contribuir a la reducción de los microplásticos resulta crucial si queremos asegurar la salud y el bienestar de las generaciones futuras y el medio ambiente. En esta línea, nuestro proyecto de jardín de lluvia en Greener Grangetown está siendo monitorizado por instituciones académicas y consultores para proveer de datos precisos sobre las cantidades de microplásticos retenidos en cada intervención. Ian Titherington, ingeniero jefe responsable del drenaje y del sistema SUDs de CIRIA y del Ayuntamiento de Cardiff, nos informó sobre los prometedores resultados que se están obteniendo, y sobre como las tasas de eliminación de microplásticos están siendo superiores a las esperadas.